Archivos para Cultura de masas

Cadáver exquisito I (Virilio/ Poe/ Lezama Lima)

Posted in CITAS, CULTURA, FILOSOFÍA, General, POESÍA with tags , , , , , , on julio 19, 2011 by EFP

En un día verano, ecos de Paul Virilio, Edgar Allan Poe y José Lezama Lima:

Las experiencias sobre la comunicación del recién nacido son especialmente demostrativas. Pequeño mamífero obligado, contrariamente a los demás, a una casi inmovilidad prolongada
Guarda silencio en esa soledad
que no es aislamiento, pues entonces
espíritus de muertos que estuvieron
en vida antes que tú, vuelven a estar
en muerte en torno a ti, y su voluntad
te va a eclipsar; tú quédate tranquilo
Muele el oro, tasa el vidrio
Vidrio, ojo de la destreza
Cortan los dedos el fuego
cantando en la torre muerta.

Mad Men en 2012

Posted in CRÍTICA, CULTURA, TELESERIES with tags , , , , , , , on junio 22, 2011 by EFP

Después de ver el último capítulo de la cuarta temporada de Mad Men tuve auténtica ansiedad. Las grandes Teleseries actuales de televisión tienen la facultad de transformar nuestra propia vida cotidiana y escenificarla como otra teleserie paralela. Desde hace años, como gran parte de mi generación, consumo productos audiovisuales gracias a las descargas en Internet. No es casual que el descontento generalizado del 15-M en España provenga en cierta medida por la reacción contra la Ley Sinde de descargas. El derecho democrático que tiene la red se ve amenazado y se une a decenas de problemas sociales que observan los “indignados” y que los hace jugar su propio rol de lucha. Seguir teleseries en Internet cambia profundamente la forma en como relacionarnos con el género. Deja de ser una emisión televisiva para convertirse en un producto cultural que permite el atisbo fenomenológico. Para algunos críticos y escritores como Jordi Carrión, las teleseries son parte de un nuevo género literario que la crítica especializada debe examinar. Nicolas Bourriaud considera que la primera labor de un crítico (literario y de arte, aunque extiendo la atribución a un analista o crítico de la realidad) es ” reconstituir el juego complejo de los problemas que enfrenta una época particular y examinar sus diferentes respuestas”. En ese sentido, Mad Men me impactó porque la propia serie tiene sus mecanismos de crítica: la sociedad estadounidense de los años sesenta y el auge determinante de la publicidad.

Vi el inquietante último capítulo de la cuarta temporada de Mad Men en 2010 y esperaba ansioso agosto, mes elegido por AMC para iniciar cada nueva temporada de la serie, para ver las nuevas encrucijadas que experimentará Don Draper. Pero no será hasta 2012. Jon Hamm ha firmado un contrato de 3 años para continuar siendo Draper. Además, será el director del primer capítulo de la quinta temporada. A falta de Mad Men, tendremos noticias sobre sus actores y guionistas que nos mantendrán entretenidos hasta el estreno.

Sobre la Cibercultura

Posted in CULTURA, General, LITERATURA, MODERNIDAD, PERIODISMO, SOCIOLOGÍA with tags , , , , on febrero 3, 2011 by EFP

 

 

¿Qué es la cibercultura?[1]

En tanto término y concepto que designan este entorno comunicativo, fuertemente tecnologizado y de niveles de mediación sin precedentes, la cibercultura es el fruto de la confluencia de la aplicación cotidiana de los microprocesadores electrónicos a multitud de actividades humanas y de la apertura e internacionalización de espacios virtuales de trabajo, ocio, educación, comercio, creación artística, información, de comunicación en suma. Dicho entorno acaba cristalizando en un territorio anejo al espacio social físico con el que guarda una intrincada red de relaciones y cuyo funcionamiento demanda un estudio necesariamente interdisciplinar. Desde una perspectiva historiográfica y geopolítica, la cibercultura se vincula a la fase postindustrial avanzada de los modos de producción capitalista en las sociedades más desarrolladas. Aunque las desigualdades con las zonas del globo más empobrecidas lejos de limarse, parecen, aumentar —la brecha o divisoria digital de la que habla Castells (1999)—[8], éstas se ven también sometidas a las dinámicas y modos de producción y consumo derivados de la conjunción entre informática, cibernética, telecomunicaciones, retórica audiovisual y verbal y las nuevas formas de colonialismo cultural y militar. Este ciberespacio, cuya primera formulación se debe, no por casualidad, a un escritor (William Gibson, 1984), es un lugar no-lugar, un ámbito de relaciones sociales en el que, tras la digitalización electrónica de todas las formas simbólicas en un sistema de código único, el potencial de velocidad en la comunicación y transferencia de datos ha desplazado la percepción del espacio y la distancia hacia un espacio hecho fundamentalmente de tiempo.

La cibercultura lleva aparejados una serie de discursos más o menos utópicos al lado de otros más o menos radicales en su crítica (tecnofilia vs. tecnofobia) que manifiestan, no obstante, un fetichismo parecido. Los primeros, por las nuevas tecnologías o tecnologías digitales, supuestamente llamadas a cumplir hasta niveles insospechados la definición de McLuhan de los medios como extensiones de los sentidos humanos y potenciación superadora de los medios inmediatamente anteriores (McLuhan 1964) [9]; los segundos, por las tecnologías tradicionales, como el libro, reserva de la auténtica civilización heredera de los valores ilustrados. La cibercultura no se restringe, por lo demás, a los mundos virtuales del ciberespacio. Tiene que ver también con los presagios de una cultura ciborguesca, donde la progresiva hibridación de humanos y máquinas abarca desde nuestra interacción con los interfaces informáticos hasta la penetración de dispositivos tecnológicos y electrónicos en nuestro cuerpo, pasando por las transformaciones plásticas del mismo. En relación a esto último proliferan los discursos tecnoelitistas que profetizan la liberación de la carne, con el mito del vaciado de una mente en un ordenador como límite de esta utopía del perfeccionamiento de la especie [10].

En la cibercultura asistimos también a un cambio en nuestra percepción de la realidad a partir de los nuevos modos de comunicación. El imperio de la velocidad en la información y la comunicación no es fruto sólo de las tecnologías digitales, ya que existen factores de aceleración, políticos y sobre todo económicos, centrales al proceso de globalización. Experimentamos también cambios en nuestro entendimiento de la colectividad y de la identidad personal, de nuestro propio cuerpo, así como en nuestra percepción del tiempo y sobre todo del espacio. La creciente maleabilidad de las fronteras entre lo real y lo ficticio, siguiendo los planteamientos de Baudrillard, la progresiva disolución de lo real o de las referencias en imágenes y la asimilación del principio de catástrofe (con la amenaza terrorista a la cabeza) como un medio ambiente casi naturalizado, son otras de las características de la cibercultura. Por último, el principio de interacción con las máquinas que implica el prefijo ciber- puede considerarse su rasgo más distintivo. En cualquier caso —nos recuerda en este volumen Marie-Laure Ryan— “si vivimos una condición virtual, como ha sugerido Katherine Hayles, no es porque nos veamos condenados a la falsificación o al simulacro, sino porque hemos aprendido a vivir, trabajar y jugar con lo fluido, lo abierto, lo potencial” (pág. 101)


[1] 1. AARSETH, Espen J. and Domingo SÁNCHEZ-MESA MARTÍNEZ. 2004. Literatura y Cibercultura. Anon. Madrid: Arco Libros. ISBN 84-7635-571-8.