Archive for the CRÍTICA Category

Reseña de Matemática Tiniebla en La Tormenta en un Vaso

Posted in CRÍTICA, CULTURA, General, LITERATURA, POESÍA, RESEÑAS with tags , , , , on octubre 14, 2011 by EFP

 

No es desconocida la tensa relación de Edgar Allan Poe con los círculos literarios y periodísticos de su tiempo. Pese a que no padeció un total rechazo o marginación, su faceta de teórico de la poesía paso algo inadvertida. Algo había en la musicalidad de sus poemas, en la creación rítmica de belleza que defendía en sus ensayos más destacados que no encontró un estudio considerable. La historia es conocida: al otro lado del atlántico, en París, un joven Baudelaire queda conmovido por el destino fatal que el autor de El Cuervo encarnaba; la vida y la obra del autor compartían la misma complicidad de equilibrio que el lenguaje y la imaginación para la construcción del sentido poético. Lo traduce y el mismo experimenta una turbulenta y fascinante existencia de Dandy. Así, la poesía francesa del siglo XIX se hace cargo de la transición del romanticismo al simbolismo en Europa.

Continúa en La Tormenta en un Vaso
 

Mad Men en 2012

Posted in CRÍTICA, CULTURA, TELESERIES with tags , , , , , , , on junio 22, 2011 by EFP

Después de ver el último capítulo de la cuarta temporada de Mad Men tuve auténtica ansiedad. Las grandes Teleseries actuales de televisión tienen la facultad de transformar nuestra propia vida cotidiana y escenificarla como otra teleserie paralela. Desde hace años, como gran parte de mi generación, consumo productos audiovisuales gracias a las descargas en Internet. No es casual que el descontento generalizado del 15-M en España provenga en cierta medida por la reacción contra la Ley Sinde de descargas. El derecho democrático que tiene la red se ve amenazado y se une a decenas de problemas sociales que observan los “indignados” y que los hace jugar su propio rol de lucha. Seguir teleseries en Internet cambia profundamente la forma en como relacionarnos con el género. Deja de ser una emisión televisiva para convertirse en un producto cultural que permite el atisbo fenomenológico. Para algunos críticos y escritores como Jordi Carrión, las teleseries son parte de un nuevo género literario que la crítica especializada debe examinar. Nicolas Bourriaud considera que la primera labor de un crítico (literario y de arte, aunque extiendo la atribución a un analista o crítico de la realidad) es ” reconstituir el juego complejo de los problemas que enfrenta una época particular y examinar sus diferentes respuestas”. En ese sentido, Mad Men me impactó porque la propia serie tiene sus mecanismos de crítica: la sociedad estadounidense de los años sesenta y el auge determinante de la publicidad.

Vi el inquietante último capítulo de la cuarta temporada de Mad Men en 2010 y esperaba ansioso agosto, mes elegido por AMC para iniciar cada nueva temporada de la serie, para ver las nuevas encrucijadas que experimentará Don Draper. Pero no será hasta 2012. Jon Hamm ha firmado un contrato de 3 años para continuar siendo Draper. Además, será el director del primer capítulo de la quinta temporada. A falta de Mad Men, tendremos noticias sobre sus actores y guionistas que nos mantendrán entretenidos hasta el estreno.

El Humus resplandeciente

Posted in CRÍTICA, CULTURA, ECONOMÍA, General, LITERATURA, SOCIOLOGÍA with tags , , , , , on junio 2, 2011 by EFP

 

La web alemana de literatura y cultura “Los Superdemocrátikos” que dirigen las poetas Rery Maldonado y Nikola Richter, ha publicado un artículo mío llamado “El humus resplandeciente”. En el cuento algunas primeras impresiones sobre el 15-M. La Web se edita en alemán y español y cuenta con destacados colaboradores latinoamericanos y alemanes. El artículo:

El humus resplandeciente

Saftig glänzender humus

 

A Merced de la Tempestad, de Robertson Davies

Posted in CRÍTICA, General, LITERATURA, NOVELA, RESEÑAS with tags , , , , on mayo 28, 2011 by EFP

A Merced de la Tempestad, Robertson Davies
Libros del Asteroide, Madrid. 2011. Traducción de Concha Cardoso.

La literatura canadiense es poco conocida para un lector en lengua española. De sus clásicos nos acordamos de Saul Bellow y de los escritores actuales más reconocidos aparecen Alice Munro y Douglas Coupland. Desde hace algunos años, Libros del Asteroide lleva una destacadísima labor de traducción de literaturas periféricas, en este caso la canandiense de lengua inglesa. Robertson Davies (1913-1995) es considerado por muchos el más importante escritor canadiense del siglo XX. En España su obra se hizo conocida gracias al premio Llibreter de Narrativa en 2006 por la traducción de su novela El Quinto en Discordia. Autor prolífico, en su obra encontramos novelas, poemarios, obras teatrales, ensayos, recopilación de artículos periodísticos, crítica literaria, etc. A Merced de la Tempestad fue su primera novela y pertenece a la Trilogía de Salterton, la cual describe una cuidad ficticia – Salterton – ubicada en el interior del país. Un grupo de teatro decide representar la obra de Shakespeare “La Tempestad” y para ello deciden convencer a Webster, el hombre más acaudalado de la ciudad, para que les preste durante unas semanas sus jardines para realizar los diversos ensayos. En esas representaciones y las tertulias posteriores se desarrolla una cuidada historia, relatada en narración omnisciente. De todos los personajes el más complejo psicológicamente es Hector Mackilwraith. Profesor de instituto, logra obtener un papel en la obra. De origen humilde, encarna el sueño americano y está constantemente en conflicto por las cicatrices del pasado. Se enamora de su alumna Griselda y esa pasión despertada será un viaje por los miedos y anhelos más íntimos de un individuo en la sociedad que aún no conoce Internet y las relaciones impersonales que propone. Una novela que demuestra la soberana inteligencia de Davies para edificar un monumento literario donde se inscriben los trazos de las pasiones humanas y el campo cotidiano donde tienen lugar.

La voluntad de destrucción de sí mismo (Sade según Bataille)

Posted in CITAS, CRÍTICA, LITERATURA, NOVELA with tags , , , , on mayo 22, 2011 by EFP

Georges Bataille, versátil entre los polifacéticos, reunió una serie de ensayos bajo el sugestivo título La Literatura y el Mal. Con muchos “spoilers” de las obras y las claves estéticas que las edificaron, aparecen Baudelaire, Blake, Kafka, Proust, Genet, Sade, etc. Publicado originalmente en 1957, el prefacio puede leerse como un balde de agua caliente en el rostro del lector.La literatura no es inocente y en palabras de Bataille: ” y, como culpable, tenía que acabar por confesarlo”. Detrás de estas reflexiones, hay una insistencia sobre el carácter rebelde de la literatura a través de estos autores, las conexiones directas e indirectas con el contexto histórico donde se ejecutan y como las obras plantean una incertidumbre acerca de lo que entendemos por el bien y el mal.  Respecto a Sade, Bataille señala que los homenajes clamorosos hacia su figura entorpecieron los análisis más complejos del entramado estético de sus obras. Bataille dedica poquísima atención al anécdotario de la leyenda de Sade; le interesa la extraña relación de su vida y obra con los acontecimientos históricos, cuyo epicentro lo encontramos en la toma de la Bastilla. El manuscrito de Justine se encontraba en la célebre prisión aquel 14 de julio de 1789 y el manuscrito de los 120 días de Sodoma y Gomorra se pierde  en el asalto. El provocador Marqués arenga a la multitud para acabar con 10 años de encierro  y manifiesta por primer vez un comportamiento “revolucionario”, al menos en coordenadas políticas, ya que la “subversión  Sádica” se descencadena en sus afiebrados textos . Sade muere sin saber que su manuscrito perdido se recuperará años después. En una carta encontrada en su amplia correspondencia, el Marqués  hace notar su  pesar: “¡mis manuscritos, por cuya perdida vierto lágrimas de sangre!”.  Monumento imperecedero del pasado, el libro recuperado será fundamental para los surrealistas y las afiliciones más vanguardísticas posteriores. Hay una atracción muy fuerte hacia el mal y Bataille lo percibe en todos lo autores que examina. A esta atracción, que es implacable, conviene interponer el sentido que la literatura tiene. Bataille señala al respecto: ” La literatura es lo esencial o no es nada. El mal -una forma aguda del mal – que la literatura expresa, posee para nosotros, por lo menos yo así lo pienso, un valor soberano. Pero esta concepción no supone una ausencia de moral, sino que en realidad exige una ‘hipermoral’ “. 

LA VOLUNTAD DE DESTRUCCIÓN DE SÍ MISMO*

Vemos que un autor y un libro no son forzosamente los felices resultados de un tiempo de calma. Todo va unido, en el caso de presente, a la violencia de una revolución. Y la figura del marqués de Sade, solo de un modo lejano pertenece a la historia de las letras. Pero a nadie le está permitido querer y esperar con claridad lo que Sade oscuramente exigió y llegó a  obtener. La esencia de sus obras es destruir: no sólo los objetos, las víctimas que entran en escena (que solo están para responder a la rabia de negar), sino también al autor y su obra misma.  Puede ser que en definitiva la fatalidad, al querer Sade que escribiera y fuese despojado de su obra, tenga la misma verdad que su obra: que transmite la mala nueva de un entendimiento de los vivos con los que les mata, del bien con el mal, y cabría añadir, del grito más fuerte con el silencio. No podemos saber a qué móvil obedecía un hombre tan cambiante como él en el momento de dar en un testamento las instrucciones referentes a su tumba, que deseaba que se hiciera en su tierra, en un lugar apartado. Pero estas frases sin apelación, fueron cual fuera esa azarosa razón, dominan y terminan su vida:

“la fosa, una vez recubierta, será sembrada para que después, al encontrarse el terreno de la citada fosa guarnecido de nuevo y el bosque cubierto como lo estaba antes, las huellas de mi tumba desaparezcan de encima de la superficie de la tierra como me satisface que mi memoria desaparezca de la memoria de los hombres”.

La distancia entre las “lágrimas de sangre”, vertidas por Las ciento veinte jornadas, y esa exigencia de nada, es la misma que media entre la flecha y su diana. Más adelante demostraré que el sentido de esta obra infinitavemente profunda está en el deseo que el autor tuvo de desaparecer (de resolverse sin dejar huella humana) : porque ninguna otra cosa estaba hecha  a su medida.

* Bataille, G. (2010). Sade: La voluntad de destrucción de sí mismo, en La literatura y el Mal (102-103), Barcelona: Nortesur.

Ser otro. Puertas a la poesía aragonesa contemporánea, por David Mayor

Posted in CRÍTICA, CRÓNICAS, General, LITERATURA, POESÍA with tags , , , , on mayo 2, 2011 by EFP

La vida de un lector también es la vida de otro. La vida de quien entra y sale de tu vida. La vida como una puerta. Y si uno es lector de poesía en una ciudad como Zaragoza, en un territorio poético como el de Aragón, es posible que padezca de multipolaridad, ya que muchas, muchísimas, son las puertas que se han abierto en pocos, poquísimos años, puertas que, seguro, se están abriendo ahora, todavía, durante, mañana, a la vuelta de la esquina, en la esquina, en la vuelta. Muchas con nombres y apellidos, muchas anónimas, menos a cuento de membretes, generaciones, manifiestos, corrientes y correnteras, menos, más bien diría que ninguna. No hay patrón común, causa, colección de características que aúnen, más allá de los vínculos afectivos y las lecturas, improntas indirectas en la mayor parte de los casos, que no saltan a la vista. Cada cual sigue su traza. Pero es que acaso los tiempos no sean de modelo y patio cerrado sino de puertas e ir haciendo. No se trata de la definición perfecta de la idea, de cualquier idea, sino del ensayo constante. No hace falta siquiera alcanzar el anhelado fin de la belleza, sino apenas tantearla, porque llegar al fin es terminarse. Y con la poesía uno nunca termina sino que siempre está empezando.

La última poesía aragonesa (escrita en castellano, hay más tradiciones que uno no conoce con el detalle necesario) es una topografía llena de puertas, unas conducen hacia el país de nunca jamás, otras al insondable misterio de lo que nunca debería haberse escrito, otras al insospechado quiebro de las sorpresas, a las palabras deformantes, al espejo de la risa, al dime con quién andas y te diré quién eres, a la playa bajo los adoquines, a los adoquines de caramelo tan propios de estos pagos y al adoquín y tente tieso, no menos propio, aunque, la verdad y por fortuna, cada vez más escaso y más aburrido. La última poesía aragonesa son varias pilas de libros, y libros que uno no tiene. Siempre hay libros que están por leer. La poesía aragonesa última es la explosión poética de la clase media. Sí, sí, pura y dura sociología. Sana vocación de ilustrados. El convencimiento de que todos podemos escribirla –listos, menos listos, afortunados, adinerados, con estudios de primera, con estudios de primaria, proclives al fracaso, atentos, despistados, profesionales, por cuenta ajena, parados, raros, locos, sensatos, apestados, iniciados, letraheridos, iletrados, pomposos, soberbios, idiotas, mentecatos, cariñosos, generosos, amables, creyentes, pensantes, inocentes, culpables, menores y mayores. De todo esto hay en la poesía aragonesa última. Poetas y poetastros y poetillas, siempre aspirantes a ensanchar los límites del mundo a base de letras, con o sin sentido. Lo escribo en masculino porque uno construye su género en ese ascendente, pero difieran sin problema y pónganlo en femenino. Mujeres y hombres poetas. Mejor poetas en sustantivo. Se trata de que todos y todas podemos escribir poesía, género popular, y no sólo que la escriban, o que la digan, o que la aparenten, o que la imposten, esas dos tipologías clásicas que son profesores de un lado y bohemios de otro, con el cartel de poeta por la vida. Todos podemos ser otro, otro escritor, otro lector, yo otro, yo otra. Luego está lo de hacerlo bien o mal, claro u oscuro, acertado o sin certeza, en el sitio o fuera de sitio. Tampoco faltan críticos, acaso cada poeta sea uno con bandera propia, dispuesto a señalar faltas y comuniones.

para continuar leyendo Ser otro. Puertas a la poesía aragonesa contemporánea:

http://davidmayor.blogspot.com/2011/05/ser-otro-puertas-la-poesia-aragonesa.html

Edgar Allan Poe y el principio poético

Posted in CITAS, CRÍTICA, General, LITERATURA, POESÍA with tags , , , , , , , on marzo 19, 2011 by EFP

“Las técnicas de Poe, a menudo juzgadas como un esteticismo gratuito, tienen como objetivo ejercer una terapia hipnótica sobre el entendimiento; están destinadas a suspender temporalmente los datos de la conciencia racional para favorecer el retorno del hombre a su identidad originaria”.

Antoní Marí.

EL PRINCIPIO POÉTICO *
(Fragmento)

Al hablar del principio poético, no me anima el propósito de ser minucioso ni profundo. Sin dejar de tratar, de manera muy aleatoria, la esencia de lo que llamamos poesía, mi objetivo principal será citar, para su consideración, algunos de aquellos poemas ingleses y norteamericanos menores que más se ajustan a mi propio gusto o que, conforme a mi capricho, han dejado una impresión más duradera. Por “poemas menores” entiendo, pos supuesto, poemas de poca extensión. Y aquí, al comienzo, permítanme decir algunas palabras sobre un principio un tanto peculiar que, justa o injustamente han influido siempre en la valoración crítica que hago de un poema. Afirmo que un poema extenso no existe. Sostengo que la expresión poema extenso es, sencillamente, un contrasentido.

Apenas si necesito observar que un poema solo es digno de su nombre en tanto excita el alma, elevándola. El valor de un poema está en consonancia con este grado de excitación y elevación. Pero todas las excitaciones son, por pura necesidad física, pasajeras. Este grado de excitación que hace a un poema digno de su nombre no puede mantenerse a lo largo de una composición extensa. Después de media hora, a lo sumo, decae, fracasa, surge una sensación de repugnancia y entonces el poema, en efecto y a todos los efectos, deja de serlo.

Traducción: Jordi Doce.

* Poe, Baudelaire, Mallarmé, Valéry, Eliot and Antoní MARÍ, Miguel CASADO and Jordi DOCE. 2011.  Matemática Tiniebla: Genealogía de la poesía moderna. 1̇ edn. Anon. Barcelona. Galaxia Gutenberg Círculo de Lectores. P. 25.

George Landow y la labor del crítico literario en la edad del hipertexto

Posted in CRÍTICA, CULTURA, FILOSOFÍA, General, LITERATURA, SOCIOLOGÍA with tags , , , , , , , , , , on marzo 14, 2011 by EFP

 

En el ensayo introductorio  de  Teoría del Hipertexto (Paidós, 1997)  ¿Que puede hacer el crítico? George Landow  insiste en la presencia de una tecnología de la información radicalmente innovadora que se relaciona con los trabajos teóricos de autores como Jacques Derrida, Roland Barthes, Gilles Deleuze, Paul de Man, etc.  Los enlaces que se extienden en el Hipertexto permiten un desplazamiento hacia diversos contenidos, y con ello, ofrecen una nueva experiencia de lectura. Los trabajos de Landow, los cuales han sido traducidos al español y al coreano, exploran con profundidad todas las posibles implicaciones de esta nueva experiencia de lectura. En Teoría del Hipertexto, convoca a diversos teóricos que ven las múltiples relaciones entre la teoría literaria, la lectura hipertextual, el diseño de flujos de información y las nuevas tecnologías.

1.- ¿Qué puede hacer el crítico?[1]

La teoría crítica en la edad del Hipertexto

Convergencias (Fragmento)

El hipertexto, una tecnología informática que consiste en bloques de textos individuales, las lexias, con enlaces electrónicos que los enlazan entre ellos, presenta muchos puntos en común con la teoría literaria y crítica más reciente. Así, por ejemplo, como muchas obras recientes de posestructuralistas como Roland Barthes y Jacques Derrida, el hipertexto concibe nuevos postulados considerados convencionales durante mucho tiempo, sobre escritores y lectores y los textos que escriben y leen. El enlazamiento electrónico, que es una de las características definitorias del hipertexto, encarna además las nociones de intertextualidad de Julia Kristeva, el énfasis de Mikhail Bakhtin en la diversidad de voces, las nociones de redes de poder de Michel Foucault y las ideas de “pensamiento nómada” en rizoma de Gilles Deleuze y Félix Guattari. La idea misma de hipertextualidad parece haber tomado forma al mismo tiempo aproximadamente en que se desarrolló el posestructuralismo, pero sus puntos de convergencia tienen una relación más estrecha que la mera contingencia, ya que ambos surgen de una insatisfacción con los fenómenos asociados al libro impreso y al pensamiento jerárquico. Por ese motivo, incluso investigadores como Hélène Cixous, que parece resueltamente opuesta a la tecnología, pueden invocar ideas que, como l’écriture féminine, parecen encontrar su ejemplificación en esta nueva tecnología informática.


[1] LANDOW, George P. 1997. Teoría Del Hipertexto. 1a edn. Anon. Barcelona: Paidos. P. 17.

Proust y la neurociencia, de Jonah Lehrer

Posted in CITAS, CRÍTICA, LITERATURA, MODERNIDAD, NOVELA, PERIODISMO, RESEÑAS with tags , , , on febrero 11, 2011 by EFP

Una reseña de este ensayo divulgativo, el primer libro de Jonah Lehrer, publicada en La Tormenta en un vaso:

“Vivimos tiempos de transiciones, de transformaciones constantes y en donde adaptarse va más allá de satisfacer un apetito intelectual. Los avances científicos y las nuevas tecnologías organizan la arquitectura del mundo primero en la práctica y después en la teoría. De la misma forma que la obra de ciertos poetas necesita más tiempo para que penetre en nuestra conciencia, esta teoría que se escribe después requiere atención pausada. Proust y la neurociencia, de Jonah Lehrer logra hacer una radiografía de esos cambios, a través de las influencias del arte en la investigación científica, con 8 artistas clave en la modernidad”.

para continuar leyendo: Reseña de Proust y la neurociencia

7 poemas de Vicente Núñez

Posted in CITAS, CRÍTICA, General, LITERATURA, POESÍA with tags , , , , on febrero 1, 2011 by EFP

“Escribió Vicente Núñez que ‘El mundo no es nunca punto final; es siempre puntos suspensivos’. Y el acercamiento a su obra lo confirma: se diría que apenas estamos empezando a leerla. La lectura de todo gran poeta necesita tiempo, la lenta posibilidad de penetración que favorece el tiempo, el demorado descubrimiento de lo que ya veíamos sin habernos hecho concientes. Y, por otra parte, esta clase de lectura, la que se adentra en un espacio nuevo, sólo puede ser colectiva, crecer como suma de lecturas, suma de tiempos personales, miradas que debaten y se completan, a través de sus coincidencias y aun de sus distancias”.[1]

Miguel Casado.

ANTINOMIA

¡Si a víctima me alzaras

en la cruz de tus brazos…!

pero yerras y aún vivo

y execro esa victoria.

CÁNTICO

El que pasa ignorado por los arcos del mundo.

El que extiende en el suelo su clámide de oro.

El que aspira en el bosque rumor de la lluvia

y olvida su cuidado debajo de los sauces.

El que besa tus brazos y tiembla y se transforma

a pesar del embate de todo y de sí mismo.

El que a tu sombra gime como trémula gema.

El que pasa, el que extiende, el que aspira y olvida.

El que besa, el que tiembla y se transforma. El que gime.

MINIMUN ELIGENDUM

¿A tan túpida tapia y agria rosa,

a tanta altura;

a tu veneno obsceno, a tu dulzura;

a tanta fosa

y desventura

me invitas a escalar? Qué corta cosa,

y casi impura.

¡A tods tu hermosura, a la estatura

de la muerte, esposa

de tus cosas,

tus fosas y tus rosas.

XXVI

Huyendo de Sodoma,

en un tren detestable,

le susurré a Descartes – que venía conmigo –

que el mejor de los métodos

era el uso obsesivo de la andróminia.

XXX

A gusto de ninguno

resultó el testamento

La codicia se olvida

de lo que llaman última

voluntad del difunto.

Al salir del notario,

disteis cabal medida

de lo que siempre fuisteis:

testigos de un granuja.

VIAJE AL RETORNO

                                   Et j’ai vu quelquefois ce que l’homme a cru voir

                                                                                      Arthur Rimbaud

Yo era un maya cuando partí de Palos.

El mar. Oh gran presagio

en la noche tendida entre los barriles

y las lonas de los abastecedores del puerto.

Mi ajorca de metal poseía ya un nombre,

oh América de seda.

Aún recuerdo el olor de las ropas embreadas,

el poderoso arranque de las cabrias

cantando en la hermosura

de los músculos todavía no míos.

Y desobedecí entonces las advertencias

de mi cobardía y entonces desnudo

el himno de los cóndores

de mi corazón, que se alzaron de júbilo.

Toda mi miserable sabiduría de códices,

de estameñas y claustros,

se desplomó en añicos ante las rojas vidrieras

de Camagüey y Acapulco,

en los rudos collares de la gran ceremonia.

¿Qué fulgor delirante construía mi sangre?

¿Quién me corona y recibe de tal forma

que recobro mi doncellez?

Oh Ruben, y Amado, y Pablo;

Cómo recuerdo vuestro abrazo de pedernal y colibríes,

el café tan amargo en los tugurios

de nueva York y de Río,

el vino de la concordia en el México ácido

de Emilio y de Cernuda,

que nos sabía a Berceo

en el cáliz doliente de Vallejo y de Bécquer.

¿Y Federico y Gabriela con bufandas de anémona;

y Juan Ramón y Borges,

semejantes a inmensas obsidianas de Whitman?

Porque no había más tierra para nosotros que América,

ya no tuve otro límite

que el de mi corazón encadenado

en la bodega de su cumplimiento.

Eran los pájaros. Te conocí en la playa

como un Rey adolescente de oro cincelado,

yo que creía que el mundo no era mío.

oh luz anterior a la luz vista.

Ciego no está quien al besar la tierra

recobra la mirada,

quien su lepra sumerge como un dios en las aguas

ocultas y sagradas de los cocos;

quien, tras largos destierros,

encuentra el paraíso perdido y la aventura.

Ciego no fui porque fui visto.

Tu joven madre nos ofreció viandas

y adornos. Y respiré la brisa de Sevilla.

Me preguntabas por mis hermanas,

por las tiendas de Córdoba,

por Granada e Ipagro.

Y te expliqué en idioma de rosas y lebreles

nuestras antiguas tardes por los campos de Soria;

el viejo nombre de los árboles mágicos,

del caranday y de la ipecacuana,

y el hechizo secreto de las reales savias

que abrasan como hogueras ancestrales y súbitas.

Tu has descubierto mi cuerpo

que vivía sin alma.

¿Qué hacía yo entre los traductores de Toledo

si las fiestas de Cuzco me aguardaban

entre relojes y candelabros?

La memoria es mi estandarte,

y ella me condujo hasta el templo

de la posesión. Noches medievales

de invierno, casa lóbrega,

silla y arado: América.

No habléis alto, que despierta

el grumete de mis tribulaciones

en la desesperanza de su ensueño.

Porque en la sabiduría de las estrellas

estaba el único camino. Y desde su campamento

oí la voz inextinguible de los míos.

MI AMIGA

Ríndete ya, puesto que toda

tu tardanza te ha convertido

en un ser disperso. Apura

hasta el último sorbo

los opacos e hirientes

cristales de la tarde

sé correcto con ella,

pues la esperaste sin desmayo.

Es la muerte, tu amiga

vestida de violetas.


[1] NÚÑEZ, Vicente and Miguel CASADO. 2008. Poesía y Sofismas. Anon. Madrid: Visor.